jueves, 2 de julio de 2015

Indeleble

Indeleble

Su primera vez fue cuando tenía quince años y sus senos recién comenzaban a crecer. Un pelo de su cabellera se aferro a la pared blanca y se enredo sobre la superficie llana a la par que sus lagrimas se secaban en sus mejillas.
Cuando despertó se asombró, más con curiosidad que con miedo; le recordó a la enredadera que papá le había regalado a su mamá para su cumpleaños. No supo la razón de aquel suceso, solamente observo. Era bienvenida cualquier cosa que la hiciera olvidar de aquel problema que la perseguía.
Ella siempre supo a lo que estaba destinada, su nombre Jazmín, ya la había etiquetado, ya la había marcado. Así que respiro hondo y acepto su condición; saco una pequeña tijerita que usaba para cortarse las uñas y corto su primer rama.
No volvió a crecer otra rama hasta que Walter volvió a humillarla frente a sus amigos diciéndole "enredadera", así la denominaban sus compañeros. Todos reían y reían, era insoportable. Ella se encerró en el baño hasta que el recreo termino y luego fue a hablar con la directora diciendo que se sentía mal y que quería que su mamá viniera a buscarla. Al día siguiente, despertó con dos cabellos abrazando el frió cemento; tomo la tijera y los corto.
Jazmín comenzó a creerse un monstruo, a cada lugar que iba se aislaba todo lo que podía, ella era una enredadera y así se sentía. Mientras tanto, seguía cortando su cabello, cada vez más ramas se esparcían, parecía que se multiplicaban cada día.
Con el tiempo, enfurecida y cansada de cortar sus ramas, dejo de dormir. Pasaba las noches escribiendo, tomando café y leyendo libros, su biblioteca comenzó a quedar chica al igual que sus pantalones y camperas, ataba su pelo como podía y estos se enredaban entre si, pero intentaba de separarlos de cualquier superficie lisa. Sus ojeras se deslizaban entre sus cachetes descoloridos y sus ojos irritados perdían brillo, excepto cuando lloraba.
Una mañana se durmió en la clase de Aritmética, ya su cuerpo no podía soportarlo más. Sus cabellos se soltaron y se enredaron desde el techo a los zócalos. Sus compañeros se reían a carcajadas, hasta más no poder. Ella seguía durmiendo. Ellos no podían evitarlo, era tan gracioso. Walter se acercó y escribió en su mano con marcador indeleble "Enredadera" y se burlaba hasta que se le revolvia el estómago, era tan lindo no estar en su lugar.
Al rato sus cabellos cubrieron el aula, todos los chicos saltaban sobre ellos y se divertían. Los maestros no sabian qué hacer, intentaron de entrar al aula y cortar las ramas, pero les fue imposible. Vinieron varias personas a ayudar a podar la sala.
Al llegar la noche, todos se fueron a cenar y ya casi se veía el color original de las paredes. Solamente Jazmin y su maestra se quedaron. Ella seguía durmiendo.
Tina, su maestra, se acerco dulcemente e intento de despertarla sin éxito. La observo, no respiraba. Luego, le tomo el puso. Silencio. Se aparto rápidamente y después la sacudió intentando de que reaccionara. Se echo sobre la mesa a su lado resignada, un diez yacía bajo su cabeza; era la primera vez que perdía a una alumna de esa forma ¿Qué debía hacer? Ningún curso de pedagogía la preparó para esto.
Walter volvio a buscar una campera que se había olvidado y encontró a la maestra Tina llorando, fue la peor imagen de su vida. Esa era la mujer más fuerte que había conocido, y alli se encontraba, débil. Toco su hombro y vio a Jazmin, las lágrimas corrieron hacia afuera y se desespero, intento de reanimarla y limpiar su mano marcada. 
- Tranquilo, Walti, todo va a estar bien.
- No, no, no entiende, seño...es indeleble. ¡Es indeleble!
La maestra lo abrazo y lo acompaño a su casa. Le dijo devuelta que todo iba a estar bien.
Llamo a sus padres y les comunico la noticia. Ellos decidieron enterrarla al día siguiente. Tina tuvo que encargarse d  ordenar lo que había quedado del aula, ya le habían cortado todas sus ramas y la habían llevado en un ataúd hasta el cementerio. Decidieron no velar el cuerpo por miedo a que sucediera otro accidente similar. La maestra tuvo que limpiar las paredes, barrer los pisos y acomodar las mesas.
Al acomodar el banco de Jazmín, notó que la madera del piso se había levantado. Se acercó y observó la madera levantada, por debajo de ella se encontraban raíces, miles de ellas. Quito la tabla y vio el cadáver de la enredadera que en algún momento fue su alumna. Jamás había llorado tanto. Todavía pueden escucharse el eco de sus gritos en los pasillos del colegio: "La hemos cortado, la hemos cortado"

Shasmine Cianne

1 comentario:

  1. Me gustó mucho, y logró evocar imágenes en mi mente de esa Jazmín enredadera

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Shasmine Cianne



Hola, extraterrestres. ¡Bienvenidos a mi mundo! Este blog para mí es como un diario de viaje donde puedo ser yo misma y ver todo mi progreso a través de los años. Ya somos 40000 visitas y ya son 5 años que dedique a este blog, lo cual me tiene muy entusiasmada ya que he tenido que aprender un montón de cosas para que todo esto siga en pie como lo ven ustedes ahora (la mayor parte de obstáculos fueron voces internas, no las escuchen jamas).