sábado, 22 de marzo de 2014

La espantapájaros (tinta fresca)

La espantapájaros

Decido salir, no me quiero ocultar nunca más. Me paro e intento de aprender a caminar otra vez. Un pie primero…Luego el otro… hace tanto que no camino que me había olvidado de lo difícil que es.

 ¡Perdóname, es demasiado! La cabeza está a punto de explotar. Voy a caer y la gente se reirá.

Como lo había adivinado, caigo y deseo que nadie lo haya visto. Pero es inútil, todos están aquí. Espero a que algo pase, tirada en el piso como una paloma muerta.

No pasa nada.

La gente a mi alrededor se burla y me lleva de un lado a otro, rasgándome las prendas y los cabellos.

Lo intento otra vez, trato de demostrarles que puedo caminar como ellos, pero las alas siguen queriendo volar y no quieren quedarse en el piso. Mi corazón quiere salir volando, pero es peligroso, a las personas normales no les gustará.

Ya es tarde. Mis pies comienzan a flotar, me desato del suelo y soy libre. Salgo disparada hacia adelante impulsada por mis raras extremidades y las personas a mi alrededor comienzan a asustarse, a gritar y a dispersarse.

Un hombre de ojos verdes y brillantes me lanza una flecha, la esquivo pero me quedo inmóvil mirándolo. Reconozco esos ojos.

Me traicionaste, cazador.

Se va corriendo arrepentido, estuvo a punto de matarme pero no deseaba hacerlo. ¿Aun me amas, cazador? ¿Recuerdas cuando eramos amigos? ¿Me vas a dejar ir?

Se da cuenta del error y como puede intenta de detener al ejercito que viene a atraparme pero no lo logra, queda en el piso mientras yo debo escapar muy lejos…y no pensar en regresar…

-       -  La espantapájaros se escapa! – gritaba la población señalando mis extrañas alas y mis silueta disparatada, persiguiéndome hasta las profundidades del bosque.

Al llegar al acantilado, las personas se detuvieron y regresaron cautelosos bajo las estrellas. Pero todavía no me sentía a salvo. No lo estaba.

Me escondí en la copa de un árbol y el frío fue consumiendo mis sueños hasta dejarme vacía. Lo ultimo que pude ver fue al cazador cubriéndome con su capa intentando de devolverme a la realidad. Lamentablemente, mi alma ya había sido liberada y se había escapado por los túneles de algún recuerdo ajeno.

Ojalá hubiera podido abrazarlo allí, solo una ultima vez.

Shasmine Cianne

   





sábado, 1 de marzo de 2014

Mosquitos de insomnio (bajo polvo)

Mosquito de insomnio


Me despierto y ahí esta ella. La acaricio y me abraza con su cuerpo oscuro y con sus alas plateadas.

-        - ¿Por qué no has venido antes? – me susurra – perdona que te despierte…te extrañaba…

Es tan perfecta, tan eterna que parece un sueño mismo, un invento mío. Pero no es mujer de tan bella, ni esclava de tan callada.

Es la noche, para ser precisos, la madrugada.

Ese momento lúgubre del día donde no interesa lo que el reloj marca y este objeto humano se vuelve algo insólito . Puedo sentirla en mi espalda y sus ronquidos me besan los oídos y sus susurros me tientan a la desesperación. Mis ojos cansados se pierden en su beldad y mis manos se atan a esta dulce soledad.

Pero hay algo de mujer y de esclava en lo profundo de su oscuridad; ella quiere ser libre, ya no soporta esta soledad. Llora a mi lado la pobre y me agradece que haya venido a saludarla; a pesar de que lo he hecho tarde, no la he dejado morir. Está celosa del día que tan ajetreado está, y no quiere este hastío sufrir, no quiere sentir este vacío existencial que la vuelve vana y vulnerable frente a los demás.
-         - Quiero ser fuerte, más fuerte, los soñadores me ayudaran – me decía en conversaciones inútiles.

Ahora, mientras todos duermen (¿Realmente duermen? Sí, no saben lo que se pierden), ella se queda a mi lado, toma mi mano y me observa escribir.

De repente, cuando pruebo el elixir de esta tristeza descomunal, escucho su zumbido, su canto. Lo puedo presentir, allí está. No tengo que verlo para saber que me observa y que me anda buscando por aquí.

Un mosquito de insomnio revolotea sobre mí.

Siento una punzada en el hombro, cerca del corazón. Estoy sangrando, me ha picado y se ha llevado en esa gota escarlata la poca alma que me quedaba. Me estoy yendo por el camino de los sueños inmortales, rendida a los pies de esta princesa que me observa morir, que me ha envenenado tanto con sus garras cristalinas, y que aun así, yo he elegido quedarme aquí.

Porque ella siempre ha estado aquí para mí. Ha aplaudido mis dibujos como si fueran buenos, ha aplaudido mis canciones como si fueran coherentes, ha aplaudido mis palabras, desde las chuecas hasta las pardas. Ella me limpia las lágrimas y me oculta entre sus sabanas grises.

-        - No aplaudo la calidad de tu obra.- decía entre lágrimas emocionada aquel día tan lejano- Aplaudo que la hayas podido liberar.

La miro de frente, mientras la mañana amenaza. Intento de aferrarme a la vida, pero es inútil.

-        - Si voy a morir – le digo en esta milésima de segundo – qué suerte que es aquí.


Susurro las últimas palabras inexplicablemente ya sin pulso ni respiración, y ella me da un beso eterno de “buenas noches” y tapa con gotas de lluvia mi pálido corazón.

Shasmine Cianne
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Shasmine Cianne



Hola, extraterrestres. ¡Bienvenidos a mi mundo! Este blog para mí es como un diario de viaje donde puedo ser yo misma y ver todo mi progreso a través de los años. Ya somos 40000 visitas y ya son 5 años que dedique a este blog, lo cual me tiene muy entusiasmada ya que he tenido que aprender un montón de cosas para que todo esto siga en pie como lo ven ustedes ahora (la mayor parte de obstáculos fueron voces internas, no las escuchen jamas).