viernes, 1 de agosto de 2014

Creer en Él (tinta fresca)

Creer en Él

La primera vez que lo vi fue hace mucho tiempo. Estaba ocupada en otra cosa cuando sus ojos rojos atravesaron mi corazón, me miraron profundamente e inmovilizaron mis extremidades. Lentamente me escondí tras una roca y lo observe, temiendo acercarme y terminar presa entre sus garras. Su cuerpo era brillante y tentador, y su cola era enorme, tan grande que tenía que doblarla al caminar por el bosque.
No me animaba a acercarme y estuve mucho tiempo sin hacer nada, solamente observando. Le odiaba, sus colores me perseguían a donde fuera y sus ojos no me permitían sacarlo de mi cabeza. Era una tortura, pero era tan hermoso observar cómo andaba entre los árboles y las malezas que rápidamente olvidaba cuánto odio le tenía.
Un día estuvimos frente a frente, mis piernas comenzaron a temblar y el aire dejo de circular por mis pulmones ¿Qué clase de demonio era ese? Nos miramos un rato, había perdido la noción del tiempo ¿Cómo hacia eso? Enseguida me aleje asustada y él me persiguió sin lograr alcanzarme. ¿Qué clase de magia era aquella? ¿Cómo podía combatir algo que desconocía totalmente?
El ultimo día que lo vi, lo seguí a escondidas como siempre. Pero esta vez no fue a tomar agua al lago o a comer algo de comida en la zona de árboles frutales, sino que fue por el camino de tierra. Sin que me viera lo acompañe. Llegamos hasta un precipicio en el que se introdujo sigilosamente. Aterrada fui corriendo a socorrerlo, sin embargo cuando llegue y vi hacia abajo solamente pude ver un oscuro túnel de niebla que parecía no terminar jamás.
La agonía que sentí fue indescriptible. Me quede allí sentada sin entender muy bien lo que sentía. Hable con otras personas que habían pasado por lo mismo, y me contaron millones de historias. Algunas se habían vuelto a encontrar con el dragón pero en mi caso había sido todo lo contrario, nunca más había vuelto a ver sus ojos escarlata. Hasta hace unos días atrás.
Estaba leyendo cuando levante la vista y lo vi. Mi cuerpo comenzó a sentir un elixir en su interior que recorrió todas las extremidades en solo segundos. Trate de respirar y apenas podía lograrlo. Él me miro y me dejo perpleja. Ya ni siquiera lo esperaba, me había olvidado lo que se sentía verlo. Suspire y le ignore. Rápidamente intente de alejarme. Pero él me perseguía y corría el doble de rápido que yo. Sin que pudiera hacer algo, me alcanzo y me sostuvo entre sus garras.
En ese momento, lo que menos me preocupaba era respirar. Tomo mi débil cuerpo, y en ese segundo en el que me daba por muerta, me abrazo con sus escamas deslumbrantes. Me quede inmóvil, y luego cuando logre tranquilizarme un poco, deje que mi cabeza reposara en su pecho. No entendía nada, absolutamente nada. Era algo maravilloso, algo inimaginable hasta para una soñadora. Estaba siendo abrazada por un dragón de ojos rojos.
Cuando el momento mágico se acabó, me apoyo en el suelo y miro una vez más hacia el fondo de mi alma. Luego, lo último que vi fue su cola zigzagueando a través de los árboles. ¿Por qué se estaba yendo? ¿Había hecho algo mal? ¿Iba a volver?
Lo espere y lo espere, pero jamás llego. Yo creía en él, confiaba en que volvería, realmente creí que existía. Solamente me defraudo. Nunca volvió. Y mientras más tiempo pasaba, más dejaba de creer en él.
Entonces, me enferme y tuve que ir a buscar al hada del bosque. Le comente lo sucedido y que había dejado de creer en los dragones, ella me dijo que no le parecía correcto pero que no sabía cómo hacer para que pudiera volver a creer. Supuso que con verlo otra vez sería suficiente para creer y se ofreció a acompañarme si volvía a aparecer. Y lo hizo.
Una lagrima cayo cuando volví a ver sus ojos rojos. Me quede mirándolo enfurecida y angustiada. Él me miraba como si no entendiera porqué estaba tan indignada. El hada estaba ahí por lo cual no podía hacerme daño así que lo seguí. Corrió por todo el bosque e intento de ocultarse pero no pudo. Cuando lo tuve acorralado, me quede frente a él clavándole una mirada de tristeza acumulada. <Ya no creo en vos, no existís más para mí> le grite enojada.
De repente, su cuerpo se convirtió en cenizas destellantes. El hada soltó un gemido y yo corrí a alcanzarlo. Pero solamente quedaban pedazos de sus escamas rotas. Me incline frente a sus restos y llore toda la noche allí sin moverme. Ya era tarde para hacer algo, yo misma había destruido al dragón de ojos rojos. Pero no podía creer en él, era como una ilusión para mí.

El hada se quedó a mi lado todo el tiempo que estuve enferma y me ayudo un montón. Además, me regalo una cajita que tiene un mapa del bosque pintado en la cual guardo las cenizas del dragón, y una llave que dejo bajo mi almohada por si algún día encuentro la forma de remediarlo y de creer en el amor otra vez. 
Realmente quiero creer, pero la fe es algo que se pierde fácilmente y es difícil de encontrar.

Shasmine Cianne

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Shasmine Cianne



Soy una escritora y blogger freelance con más de 4 años de experiencia. He concurrido a talleres de escritura y he aprendido conceptos básicos de edición de fotografías, diseño web y estrategias de Marketing Digital. Además, soy una estudiante universitaria de Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires.