viernes, 23 de agosto de 2013

Entre sus sabanas verdes (tinta fresca)

Entre sabanas verdes


Me mira, lo miro. Me acerco y paso cansinamente mi mano por su cuerpo, trato de descifrar sus códigos secretos, sus jeroglíficos, aquellas hendiduras ásperas que dicen algo que no pueden callar. Observo sus extremidades largas y curvilíneas, su cabello cae dulcemente por sus lados y aunque no veo sus ojos sé que me está mirando fijamente porque en sus susurros me lo dice. Amablemente me saluda con uno de sus brazos férreos mientras se encuentra parado sin ambición pero con más que coraje. Me sostiene pero ya se encuentra viejo, sin embargo baila como pocos y siempre sigue al viento inescrupuloso.


Sonreímos los dos mirando al cielo, abrazados, juntando corteza con corteza, pero dejando libre al corazón para que pueda volar por mi piel, por su superficie y por las eternidades de nuestras almas. Mientras él me cuenta su secreto, yo le cuento el mío. Luego, allí mismo él me desliza hasta los cielos y me sostiene sin soltarme ni un segundo. Aunque en un momento me suelto y el me suelta, dejándome volar en libertad por los bosques encantados y las ciudades antiguas. Yo me marcho, sigo por los cielos buscando historias y esperando convertirme en una algún día, pero siempre intentando que aquella historia sea susurrada de árbol en árbol hasta que él se entere y expulse una sonrisa escondida.


Y cuando vuelva, después de tanto tiempo viajando por diferentes mundos, habré cambiado un poco, sin embargo, le sonreiré y él también volverá a sonreír como en los días de antaño. Me sentare con un poco de esfuerzo sobre su lecho, como solía hacerlo. Aunque esta vez, él sabe bien y yo sé que sabe por su mirada nostálgica, que me acostaré para siempre entre sus sabanas verdes para soñar con las primaveras que vivimos juntos, sin esperanzas de despertar.

Shasmine Cianne

jueves, 15 de agosto de 2013

Club Apadrina un Blog

Hola¡ me he unido a un Club llamado Apadrina un Blog, se encargan de ayudar a blog chicos y llevarlos adelante. Gracias por esta oportunidad, lamento estar algo cansada y no poder escribir más. Saludos y suerte para todos.
para unirse al blog entren directamente a este link.. http://leyendoentreletras.blogspot.com.ar/2012/05/club-apadrina-un-blog.html

Buenas noches :)

¿Dónde está tu collar?(Bajo polvo)

¿Dónde está tu collar?

La noche se encontraba oscura y delirante, las sombras bailaban sin cesar por el living, el gato ronroneaba sobre la mitad de la cama y en la otra mitad Carmela era carcomida por el insomnio. El disco de jazz ya se había acabado y su cansancio le pedía un poco de silencio. Pero, siempre que el silencio aparecía, las historias y las noctalias que contaban en los campamentos sobre maldiciones y espíritus volvían a atormentar su mente. En un acto de valentía, piso el frío suelo descalza y se dirigió rápido hacia el reproductor de música con el famoso miedo de que le agarren los pies por debajo de la cama. Casi sin mirar al espejo oscuro o algún extremo de la habitación, volvió a acostarse bajo sus sabanas protectoras y se acurruco junto al gato. Las sombras parecían formar caras gritando, siempre gritando, y la poca luz que entraba era de un color inexistente hasta podría decirse que era algo extraterrestre para aquel extraño contraste negro y verdoso. El inodoro hablaba con la heladera, las cosas se caían solas, la vecina de arriba daba vueltas con sus tacos de una forma lenta e inminente, y aquella madrugada, por que ya eran las 3, no podía ser más espeluznante.
Acarició al gato lentamente y pensó en flores, ella amaba las flores, las rosas, los jazmines, las magnolias, las margaritas, miles de estilos y miles de colores diversos. Pensó en su bello collar con la forma de una cala y sonrió de felicidad. En ese instante, el timbre sonó.
Se quedó quieta unos segundos analizando lo que debía hacer, sus padres desde niña le enseñaron a ser cuidadosa porque hay gente mala allá afuera, y para ella “el afuera” era lo que estaba detrás de la puerta. El Pasillo. No había cosa que más le aterrara de noche que el pasillo a oscuras, se lo imaginaba miles de veces como un laberinto sin salida, un túnel infinito, un pasadizo a un lugar realmente maléfico o un trágico agujero negro. Pero alguien había tocado el  timbre y podrían ser sus padres que tuvieron que volver antes o una vecina que se sentía mal.
Se puso las pantuflas sin hacer mucho ruido, fue hacia el living lentamente, se acercó a la puerta tanto como si pudiera ver a través de ella, y luego observo por la mirilla al Pasillo, vacío e iluminado, una contradicción  obvia ya que si la luz estaba prendida alguien la había prendido.
<Hola> dijo con la voz entrecortada <¿Quién es? Estaba muy muy asustada, podía sentir su corazón latiendo y sus piernas temblando haciendo un eco enorme que solo ella en su desesperación escuchaba.  Nadie contestó.
No supo qué hacer así que volvió a su cama como si nada hubiera pasado. Pero escucho un ruido metálico que provenía del Pasillo, alguien podría estar necesitando ayuda, así que volvió a acercarse y miro devuelta por la mirilla, esta vez más atenta que antes. Vio que algo colgaba de ese clavo viejo y oxidado en la pared. Le resulto familiar, cuando diviso bien qué era, se agarró el cuello y noto que su collar no estaba donde debería estar sino que estaba en el temible Pasillo.
Su respiración comenzó a agitarse, su collar de la suerte, Carmela sabía que la suerte no funcionaba así pero los collares eran algo muy especial para ella, entonces, abrió la puerta, salió a buscarlo y entro tan rápido como un suspiro, y luego suspiró apoyada en la madera de la puerta. Se sintió a salvo.
Prendió la luz del living, se paró frente al espejo, acomodo el collar en su pecho y agacho la cabeza para cerrarlo. Justo cuando el ruidito de la perilla indico que el collar había sido cerrado, la luz se apagó. Un hombre la agarro de atrás ahorcándola con el collar mientras ella podía ver en el espejo los relucientes ojos azules de aquel misterioso asesino que creyó reconocer.
Se despertó en su cama asustada y jadeando.  Apenas recordaba las imágenes, pero aun así le aterraban.
<Por fin he conciliado el sueño y tengo una pesadilla> le susurro al gato frustrada. Aun temblando se mira el collar y cierra los ojos. <Fue solo un sueño>Luego escucha que el teléfono suena, atiende sin dejar de pensar en cosas terroríficas y asesinos, y trata de parecer firme. <Hola>.
-        Hola, Carmelita. ¿todo bien? Recién llegamos. ¿Qué hora es?
-        Son las tres de la mañana.
-        Perdón amor por despertarte
-        No estaba dormida a…
-        Acá son las 12 de la noche y el hotel es hermoso, ya entiendo porque tiene 5 estrellas. Bueno…estamos un poco cansados por el viaje… nos vemos luego
-        chau Ma…
Cortó antes de que ella llegara a decir “chau”. Ahora se arrepentía de estar sola y de haberle dicho a sus padres que no llamaran una niñera porque iba a estar bien. Se armó de valor, ya tenía nueve años no podía seguir pensando en monstruos del pasillo y príncipes azules, trato de olvidar la pesadilla y fue hacia la cocina, se comió un caramelo de los que guardaba su mama en una bolsita del cajón bajo el microondas, pero mientras se dirigía hacia su pieza, una carta pasó bajo la puerta.
Estuvo a punto de gritar, en aquel momento, sintió que la puerta era un animal diabólico que iba a aplastarla enseguida. Se sintió chiquita, petisa, y más que nada, débil. Agarro la carta y la observo lentamente, entre sus manos, la prueba de que en realidad no estaba completamente sola.
Miro la puerta detenidamente, abrió el sobre y leyó con atención la nota: “¡qué lindo collar!” Ella ni siquiera miro hacia abajo, ya sabía que no tenía el collar puesto.  Dio vuelta el papel y vio un dibujo hecho por ella, reconoció al personaje enseguida. Se quedó inmóvil.
El asesino de ojos azules.
Comenzó a llorar mientras los pasos de alguien se escuchaban acercarse más y más. El hombre del dibujo la miraba con sus ojos turbulentos del color del mar, mientras en el dibujo con un collar de perlas mataba a una pobre mujer, y al mismo tiempo detrás de ella, el asesino le hablaba haciéndola temblar.
-        ¿Dónde está tu collar, Carmelita? – la voz se escuchaba más que cercana – ¿te ha gustado el sueño?
Y en ese instante, el aliento de alguien rodeo su espalda y unas manos frías cruzaron el cuello colocándole su collar. No se podía mover y no podía defenderse, estaba totalmente aterrada y ya sabía qué iba a suceder.
 Cerró los ojos, no quería verlo. Finalmente se había dado cuenta que el Pasillo no era lo que más le aterraba, sino los ojos azules de aquel asesino que había dibujado hace mucho tiempo.
Y mientras aquellos ojos del dibujo la miraban con frialdad… aquellas suaves manos la ahorcaban con su collar…
Pero el gato inteligente, se preparaba para atacar.
Apenas le mordió la pierna, el collar desapareció y el asesino se esfumo en un recuerdo. El gato quedo panza arriba mirándola fijamente, ella sentía que el cuello se le había achicado y le dolía por montones pero aun así sonrió.  ¿El gato la había salvado? ¿Cómo era todo esto posible? Era verdad, tenía la carta en sus manos. La volvió a leer porque podía ser posible también que las palabras se hayan borrado, pero no, seguían allí. “¿Dónde está tu collar, Carmelita?” Lo dio vuelta y vio algo raro en el dibujo, el asesino de ojos azules tenía en sus manos su maldito collar. Y ahí sí. Ahí sí que no había explicación.
Se dio la vuelta, guardo la carta bajo su almohada y se durmió acurrucada al gato a las 5 de la mañana y francamente fue la peor y la más larga noche de insomnio de su vida. Mañana guardaría la prueba de esa noche en una cajita que nadie en años abrirá más que ella, así que la última pregunta que se hizo antes de dormir fue quién en un futuro lejano encontraría esa carta y qué le diría ella si es que aún estaba viva.


Shasmine Cianne

miércoles, 14 de agosto de 2013

El blog secreto de C. Jane (tinta fresca)


El blog secreto de C. Jane

Jane Camp escribía al compás del reloj, palabra por palabra, saboreando cada letra y cada deseo vano. Lo hacía rápido, tenía que terminar para cuando él llegara. Ya eran las ocho y media, pero no podía evitarlo las teclas prácticamente se movían solas, estaba inspirada y esa era su historia, era el comienzo, era la obra maestra, había esperado mucho para terminarla y no pensaba perder ni un solo segundo.

Al pensar en el esfuerzo que le llevo llegar hasta aquellas páginas le sobrevino un sentimiento de entusiasmo que la hizo volar y enamorarse realmente de su personaje, Jack Desire. Así que lo describió como nunca antes y llego a sentir su respiración en la nuca pidiéndole que no se vaya.

Pero vertiginosamente se escucharon las pisadas cansadas y las llaves en el cerrojo. Intento apretar el botón de guardar y apagar al mismo tiempo, sin embargo lo único que logro fue trabar la computadora. Se puso nerviosa, su relato seguía allí, los párrafos eróticos se aferraban a ella y Jack no la dejaba ir.

Se empezó a agitar, qué diría su esposo y sus hijos si llegaban a enterarse de las cosas que su madre escribía, cómo poder explicarles cuanto le gustaba fantasear con esos hombres que no eran nada que ver a su marido sino que eran apuestos y decididos a conquistar a su autora y a sus lectoras.  Pero más que nada eran sueños, solo eso. No hay nada malo con soñar. ¿O si?

Apago la pantalla, fue lo primero que se le ocurrió. Se fue hacia la cocina corriendo, y fingió que no  pasaba nada. Al instante sus hijos entraron corriendo, apenas la saludaron se fueron a su cuarto y prendieron la televisión. Luego, su marido entro cansado y hasta le pareció que estaba cubierto del dióxido de carbono de la ciudad,  la saludo como si se arrepintiera que ella estuviera allí y no fuera otra persona, dejo sus cosas y se sentó en la computadora.

Jane sintió ganas de gritar por cualquier cosa, pero no era buena mintiendo y él se daría cuenta que algo andaba mal, así que se tragó la voz. Tal vez la computadora se había apagado.

Aunque sus deseos eran posibles, la computadora se prendió y dejo ver un relato del que ahora se avergonzaba.

-           - ¿Estas empezando otra historia? Jack Desire ¡Qué nombre! ¿De qué trata? - 

De repente, Jack Desire estaba junto a ella y le respondía sin pudor <Es una novela erótica y no es el comienzo, es el final> Al instante se puso toda roja.

Justo cuando creyó que su vida se arruinaba, despertó en su cama con el recuerdo de su marido al escuchar la palabra “erótica”. Suspiro aliviada, él roncaba a su lado sin ningún problema.

Se levanto meticulosamente, prendió la computadora rompiendo la penumbra y elimino la novela erótica de los archivos. Aquel sueño le hizo acordar de que no había eliminado el relato, qué suerte que su inconsciente le aviso, si eso había sido un sueño, no quiso ni pensar en la cara que hubiera puesto su marido en la realidad.

Ahora Jack Desire existe solamente en el blog de una persona desconocida con un seudónimo que prácticamente la hace anónima, pero aun así, sigue haciendo volar a sus lectoras y a su única dueña, la mismísima C. Jane.

Shasmine Cianne

Aquel vacío que mata (tinta fresca)

Aquel vacío que mata

¿Qué es eso que aprieta? ¿Qué es eso que se siente lejano, pero está cerca, muy cerca? Viene con el viento y al observar la luna. Se va cuando duermo pero se para junto a mí y espera que despierte para volverme a agarrar por la espalda y pegarme donde más duele. Es verdad, es el corazón lo que duele. Es la sangre despavorida saliendo en busca de algún lugar donde refugiarse, apurada y asustada. Si no llega a ningún lado el corazón puede explotar, ¿será verdad, se puede morir de amor?

Cantan frágilmente las venas, resuenan y chocan entre sí, desconfiando de aquel sentimiento, llorando cuando la noche cae y tiritando de frío y desolación.  Pero ese sentimiento lo conozco de arriba abajo, sin embargo este sentimiento no es al que me refiero.

A lo que me refiero, es un vacío en el corazón, un espacio sin nada, que respira con dolor y se alimenta de mí. Un rincón oscuro que no se distingue en la penumbra, con fantasmas y seres mitológicos, con recuerdos y lágrimas. Y es allí donde más me duele, es allí donde las paredes tiemblan y es por eso que me estoy muriendo. Creo que se está derrumbando, y no sé si voy a poder vivir sin él.  Es una pequeña falla la que me consume, la que me destruye, la que me mata, un problema que no se puede arreglar.

Y mis piernas ceden al piso, los brazos amagan el vuelo y los ojos revolotean alrededor del parpado. Me estoy muriendo de amor y este sentimiento me ha derrotado, él solo. Caigo para no volverme a levantar, pero sonrió porque lo único que tenía se esfumo al enamorarme del amor y aceptar morir por él.

Ahora solamente habito en las palabras y en algún recuerdo voraz.

Shasmine Cianne 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Shasmine Cianne



Hola, extraterrestres. ¡Bienvenidos a mi mundo! Este blog para mí es como un diario de viaje donde puedo ser yo misma y ver todo mi progreso a través de los años. Ya somos 40000 visitas y ya son 5 años que dedique a este blog, lo cual me tiene muy entusiasmada ya que he tenido que aprender un montón de cosas para que todo esto siga en pie como lo ven ustedes ahora (la mayor parte de obstáculos fueron voces internas, no las escuchen jamas).